Por Oscar Zepeda
No existe menor marco que el mes de la hispanidad para comentar sobre los tiempos turbulentos que vivimos y que como pueden ser días, puede ser más tiempo el que dure la ola de temor que genera en nuestra gente la presencia de ICE y sus actuaciones, que no realizan solo detenciones de criminales, sino que también, se llevan personas que están aquí para trabajar y buscar el sueño americano como muchos.
Destruyen familias, destruyen sueños, destruyen vidas amparados en la tutela de la ley de migración y de conductas que no les importa a quienes se llevan, como dice el dicho: “Entre las patas”, con tal de cumplir caprichos.
Este daño viene a incrementar en plenas celebraciones patrias de todos los hispanos, llámese mexicanos o llámese argentinos, desde Tijuana hasta La Patagonia, nos lleva a todos en este asunto.
Familias enteras se ven privadas de salir a las calles a celebrar su independencia, pero aunado a esta situación, le ponen más sal a la herida, personas sin escrúpulos, verdaderos delincuentes que aprovecha este miedo para incrementar el temor en la gente al promover campañas de miedo.
Aún no entiendo estos comportamientos psicópatas, aquella persona que se caracteriza por la falta de empatía y de sentimientos de culpa, así como por el egocentrismo, la impulsividad y la tendencia a la mentira y a la manipulación. En contraposición, la sociopatía se asocia en mayor medida al trastorno antisocial de la personalidad.
Y aquí se destacan tres rasgos característicos en un psicópata: atrevimiento, desinhibición y mezquindad. Se sabe que los psicópatas sienten menos miedo que el resto de las personas, que tienen más dificultades para controlar sus impulsos y que su falta de empatía los lleva a utilizar a los demás en su beneficio.
En los test de psicopatía correlacionan con el abuso de sustancias, el encarcelamiento, la violencia de género, la violación y la pederastia.
Sin duda alguna, son personas que nunca han tenido amor en sus vidas, y por el contrario, han sido víctimas de constante violencia desde niños y son traumas que, en lugar de superarlos, los han transformado en odio y rencor, y buscan quién se las pague.
En fin, el mal de inmigración se acrecienta cuando personas con estos sentimientos desinforman a la población, y de paso se llevan negocios, los afectan económicamente.
En fin, la recomendación de toda autoridad, manténgase bien informado, conozca sus derechos y evite exponerse, al menos en estos días de desconcierto, aunque aclaro, la recomendación no es para aquellos que han cometido crímenes y que se esconden de la justicia.
Hasta la próxima y que tengan un excelente fin de semana.
