¿Cómo evolucionan las emociones?

Identifique sus emociones.

Por Sandra Gómez/Máser en Psicología

Los primeros vínculos emocionales se forman con nuestros cuidadores: papá, mamá, abuela, abuelo o cualquier persona que se haya hecho cargo del cuidado del infante. Así como nos amaron, también aprendimos a amar como adulto, porque replicamos lo aprendido.
¿Qué significa esto? Que influye en nuestra forma de amar, confiar y pedir afecto. Imagina un árbol con cuatro ramas: el tronco del árbol representa nuestro desarrollo emocional; las raíces simbolizan los vínculos emocionales creados en la infancia; y las ramas representan los cuatro tipos de apego que existen.

Apego seguro
Es la persona que confía en sí misma y también en los demás. Tiene relaciones sanas, es autónoma y sabe manejar los conflictos sin que sus emociones se vean afectadas.
Este tipo de apego suele formarse con cuidadores emocionalmente afectivos, que miraban al niño a los ojos y se involucraban de manera sana y constante.

Apego ansioso
Las personas con apego ansioso tienen miedo al abandono, buscan aprobación constante y afecto de manera insistente.
Su origen suele estar en cuidadores inconscientes: a veces amorosos, pero también indiferentes, lo que genera inseguridad. No saben qué esperar de sus cuidadores, y eso se traduce en ansiedad.

Apego evitativo
Son personas que valoran la independencia por encima de todo, evitan la intimidad porque vincularse emocionalmente les resulta peligroso. Suelen ser frías, distantes y les cuesta pedir ayuda o confiar.
Este apego se origina en cuidadores emocionalmente ausentes o que no respondían al afecto del niño. El niño aprende a no necesitar para protegerse.