El poder de creer en ti y en tu potencial

Amarilys Ramos.

Por Amarilys Ramos/B.A.

Hay una fuerza silenciosa que cambia vidas. No se ve, no se compra, y muchas veces la perdemos sin darnos cuenta. Esa fuerza es creer en uno mismo.
A lo largo de la vida, muchas personas escuchan frases como: “Tú no puedes”, “Eso no es para ti”, “Ya estás muy grande para empezar”, “No hay dinero para estudiar” o “Mejor busca un trabajo”. Y poco a poco nos sumergimos en esas frases y terminamos afirmándolas. Hacemos nuestras esas voces que vienen del exterior. Dejamos de intentar, dejamos de soñar y, lo peor aún, dejamos de creer en nosotros mismos.
Pero ¿Y si hoy te afirmara que mereces ser escuchado? Que mereces vivir lo soñado. Que vale la pena vencer el miedo y la duda, y comenzar a entrenar tus alas para ese vuelo que se llama vivir con propósito.
Creer que todo lo que te propongas lo podrás alcanzar. Porque tienes el poder de creer en ti y en todo tu potencial. Hoy te invito a mirar tus talentos, tu historia y todas tus posibilidades. Tus sueños, no importa la edad, el pasado o los tropiezos: hoy tienes la oportunidad de construir algo nuevo.
He visto este poder en mujeres que deciden volver a estudiar a los 50 o 60 años. Lo he podido ver en hombres que dicen ya basta de llevar una vida de vicios, ya basta de llevar una vida vacía, una vida de sueños no cumplidos; y comenzar algo nuevo, una vida diferente una vida llena de propósito. Lo he visto en jóvenes que, a pesar de un pasado de escasez o una infancia turbulenta, han decidido emprender, aprender una nueva habilidad o estudiar para no replicar la historia. Para construir algo nuevo, algo soñado, algo anhelado.
Eso se logra cuando reinicias tu mente y decides. No creer en lo que otros han declarado sobre ti, sino en lo que tú eliges declarar sobre tu vida.
Comienza hoy con una tarea sencilla pero poderosa:
Por cada pensamiento negativo, afirma tres palabras positivas sobre ti y sobre tu vida. Así comenzarás a transformar tu mente… y esa transformación se expandirá hacia afuera.
Creer en ti no garantiza que todo salga perfecto, pero sí te abre las puertas a lo posible. Te abre los ojos. Porque cuando comienzas a creer en ti, rompes el muro invisible frente a tus ojos y puedes ver este extraordinario mundo lleno de posibilidades. Porque lo que crees, lo creas. ¿Y si te dieras una nueva oportunidad?