¡Es de valientes pedir ayuda!

Pedir ayuda a tiempo puede salvar tu vida.

Nunca olvides esto: buscar ayuda a tiempo es un acto de valentía, no de debilidad.
Por Amarilys Ramos/B.A.

Esta semana he estado reflexionando sobre un caso ocurrido en Massachusetts, donde una madre con un historial de dificultades relacionadas con su salud mental terminó con la vida de sus tres hijos e intentó quitarse la suya.
Son situaciones que impactan profundamente, especialmente porque estoy convencida de que una madre con una salud mental estable y saludable no desea hacer daño a sus hijos.
Este caso me lleva a reflexionar sobre dos aspectos importantes.
Primero, si somos nosotros quienes estamos atravesando un momento difícil emocionalmente, debemos tener la valentía de pedir ayuda. Si notamos que nuestro estado de ánimo está decayendo, que la ansiedad aumenta, que la tristeza se vuelve constante o que ya no somos los mismos de antes, no debemos guardar silencio.
Segundo, si observamos que un familiar, amigo o conocido ha cambiado significativamente y ya no puede manejar su vida cotidiana como antes, es importante brindarle un espacio seguro para hablar. Escuchar sin juzgar puede marcar una gran diferencia e incluso salvar vidas.
Ha llegado el momento de dejar atrás el estigma de que los psicólogos o psiquiatras son únicamente para personas “locas”. Nada más lejos de la realidad. Estos profesionales son una gran bendición porque nos brindan herramientas para afrontar los desafíos de la vida y nos acompañan durante procesos difíciles. Yo los llamo profesionales de bendición.
También es importante recordar que, si usted ha sido diagnosticado con una condición de salud mental y su médico le ha recetado medicamentos, debe tomarlos exactamente como fueron indicados. No suspenda ni modifique su tratamiento sin consultar primero con su médico. Los medicamentos forman parte de un plan integral de cuidado y pueden ser fundamentales para mantener la estabilidad emocional y el bienestar.
Todos podemos salvarnos y ayudar a salvar vidas. No permitamos que la vergüenza o el miedo nos impidan buscar ayuda. Mientras más tiempo esperemos, más difícil puede volverse la situación.

Algo que aprendí en un libro que estoy leyendo es la importancia de identificar nuestros “botones fáciles” y nuestros “botones de reinicio”. Los momentos bajos son aquellos en los que vemos todo gris, sentimos soledad, perdemos la alegría, aumenta la ansiedad o simplemente sentimos que no tenemos fuerzas para continuar. Precisamente en esos momentos necesitamos recordar qué conductas nos perjudican y cuáles nos ayudan a recuperarnos.

Mis botones fáciles

  • Comer en exceso.
  • Consumir demasiada azúcar.
  • Comprar compulsivamente.
  • Pensar constantemente en lo negativo.
  • Compararme con otras personas.
  • Volverme sedentaria.
  • Encerrarme en mi habitación y aislarme.

Mis botones de reinicio

  • Caminar y conectar con la naturaleza.
  • Darme un buen baño de agua tibia.
  • Leer.
  • Meditar.
  • Orar.
  • Darle mucho amor a mi perrita.
  • Tocar el piano.
  • Crear arte.
  • Limpiar la casa.
  • Cuidar y atender mis plantas.

Esta lista es un recordatorio para esos días difíciles. Me ayuda a identificar cuándo estoy presionando los botones fáciles que no me benefician y me recuerda cuáles son las acciones que realmente me ayudan a reiniciarme y recuperar el equilibrio.
Te aliento a crear tu propia lista de botones fáciles y botones de reinicio. Puede convertirse en una herramienta sencilla pero poderosa para cuidar tu salud emocional.
Necesitamos aprender a vivir en el aquí y en el ahora para poder disfrutar esta hermosa vida. No puedo decirte que todo será color de rosa, porque todos enfrentamos dificultades. Sin embargo, cuando trabajamos en nosotros mismos, buscamos los recursos adecuados y pedimos ayuda cuando la necesitamos, podemos vivir de una manera más plena y disfrutar de los pequeños detalles que hacen que la vida valga la pena.

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