A mi hijo, con amor entre retos

El antes y después de nuestras vidas.

Por Sandra Gómez/Máster en Psicología

Te escribo con la intención de que me puedas entender; hoy no soy yo la que quiere entenderte, sino lograr que tú me entiendas a mí. Casi dos décadas atrás, la vida era muy diferente cuando decidí tenerte. La vida tenía sus retos, pero nada que no se pudiera manejar.
Mientras ibas creciendo te disfrutaba y hacíamos tantas actividades juntos. Me sentía conectada a ti y, de cuando en cuando, teníamos nuestras conversaciones de madre e hijo. Todo iba bien, hasta que de repente el mundo empezó a cambiar más rápido y de forma más difícil de lo que era.
Llegó una pandemia que nos tuvo con miedo y aislados por un buen tiempo. Afortunadamente, nuestra pequeña familia sobrevivió, pero vivimos el dolor de perder a varios familiares. Creo que esta fue la línea que marcó el cambio. Tus estudios pasaron de ser presenciales, como era conocido hasta entonces, a ser en línea, y yo entré en depresión por mis pérdidas. Desde entonces nada volvió a ser igual.
Hoy ya estás en el “college” y trabajas varias horas a la semana en línea; hasta ahí todo parece normal, pero lo que yo veo es que pasas toda la tarde y la noche en tu computador y luego, en la madrugada, te vas a dormir. Ya no te interesa que pasemos tiempo juntos y, cuando vamos en el carro, ni tema de conversación hay. Te veo en un mundo que no era el mío y eso me hace preguntarme si te estás desarrollando de la manera adecuada o no, si estoy siendo una buena mamá o no.
Crecí haciendo todo en persona, hasta la fila del banco para hacer una transacción; hoy todo se hace en internet y hay bancos que no tienen un lugar físico.
Crecí jugando en la calle con mis vecinos y ellos eran mis amigos; hoy solo veo que quieres jugar en tu computador y no veo a tus amigos, aunque dices que tus amigos están en internet.
Crecí con cuadernos y haciendo notas de amor para mis padres y amigos; hoy no escribes ni me envías notas, todo lo digitas en tu computador y muchos de mis mensajes de texto no los respondes.
Crecí viendo un noticiero al día con la información positiva y negativa de mi país; hoy la mayoría de las noticias se enfocan en violencia y desastres, ya no informan de lo bueno que pasa en el mundo.
Crecí esperando ver la telenovela cada sábado y sin posibilidad de evitar las propagandas; hoy se llaman series y las puedes ver de corrido, con la posibilidad de no ver la publicidad si pagas una buena membresía.
Crecí esperando a ir el fin de semana al almacén a comprar lo que necesitaba; hoy se compra en línea y llega el mismo día o al siguiente.
Crecí viendo cómo la tecnología progresaba y me daba tiempo de aprender. Fue una gran novedad cuando papá llegó con un televisor a blanco y negro; hoy ya ni conozco toda la tecnología que tenemos a nuestro servicio. Cada año sale un nuevo celular que es más un computador y, por si eso fuera poco, la inteligencia artificial ni la entiendo.
Hijo, hoy te escribo para decirte que no sé si he sido la mamá que necesitabas en este mundo que avanza tan rápido y que siento que no logro entender del todo.
Solo te pido que me entiendas: no puedo comprender todo lo que haces ni cómo vives. Es como si algo hubiera pasado, como si nuestra manera de interactuar en este mundo hubiera cambiado y pareciera que ya no usamos el mismo lenguaje. A pesar de todos estos cambios, quiero que sepas que te amo al estilo de como crecí.

Be the first to comment on "A mi hijo, con amor entre retos"

Leave a comment

Your email address will not be published.


*