Recuerda: La gran inversión del futuro cercano es vivir aquí y ahora conscientemente.
Por Christian Rodríguez
Hay una palabra que pocas veces relacionamos con la libertad y es la responsabilidad. Cuando pensamos en ser libres solemos imaginar la posibilidad de hacer lo que queremos, tomar nuestras propias decisiones y vivir sin que nadie nos diga que hacer.
Sin embargo, existe una realidad que puede resultar incómoda, ya que cuanto más queremos dirigir nuestra propia vida más necesitamos aprender a hacernos responsable de ella.
La responsabilidad comienza mucho antes de asumir grandes compromisos. Comienza en las pequeñas decisiones que tomamos cada día. Comienza cuando cumplimos nuestra palabra.
Cuando reconocemos un error sin buscar inmediatamente a quien culpar. Cuando entendemos que nuestras acciones tienen consecuencias. Cuando dejamos de esperar que alguien más resuelva aquello que está dentro de nuestras posibilidades.
Ser responsables significa cumplir nuestros deberes, pensar antes de actuar y reconocer que nuestras decisiones pueden afectar a otras personas. No se trata únicamente de seguir reglas, sino de comprender por qué existen y actuar teniendo en cuenta el bienestar propio y el de los demás.
La responsabilidad es fundamental para construir una sociedad mejor. Cuando las personas cumplen sus compromisos, respetan las diferencias y participan de manera consciente en su comunidad y eso fortalece la confianza entre todos.
Una sociedad libre necesita ciudadanos capaces de tomar decisiones y al mismo tiempo que se hagan cargo de sus responsabilidades. Enseñarles a nuestros hijos a temprana edad sobre l responsabilidad es esencial para el crear una persona segura de sí misma y que a través de su confianza transmita seguridad y confianza a los demás.
La responsabilidad también nos enseña a mirar nuestra vida desde otra perspectiva. Nos obliga a preguntarnos qué estamos haciendo con nuestro tiempo, con nuestras capacidades, con nuestras relaciones y con las oportunidades que tenemos disponibles. También nos devuelve del pasado al presente. Nos lleva de la queja a la acción. No porque la situación desaparece, sino porque comenzamos a buscar aquello que si está bajo nuestro control.
Tal vez no podamos cambiar lo que otra persona hizo, pero podemos decidir que límites establecer. Tal vez no podamos recuperar una oportunidad perdida, pero podemos prepararnos para la siguiente. Tal vez no podamos controlar lo que ocurre mañana, pero podemos comenzar hoy a prepararnos para ese mañana. A través de esto que si podemos hacer responsablemente creamos libertad. La responsabilidad nos da dirección y la libertad nos permite elegir el camino.
En definitiva, la libertad no significa hacer todo lo que queremos sin límites, sino que significa tener la capacidad de elegir y actuar constantemente. La responsabilidad nos ayuda a utilizar esa libertad de una manera que nos permite crecer, aprender de nuestros errores y convivir con los demás.
Por eso, antes de exigir más libertad debemos aprender a ejercerla con responsabilidad. Porque ser responsables no es renunciar a la libertad, sino que es aprender a vivir plenamente.

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