Recuerda: cada día tenemos la oportunidad de ser mejores personas comenzando con el ser mejores con nosotros mismos.
Por Christian Rogríguez
Lo que nos decimos a diario está creando esa actitud mental constructiva para afrontar las situaciones que se nos presentan en esta maravillosa vida. Hay que ser coherentes conscientes de que a diario vivimos en un entrenamiento disciplinario en nuestro interior.
Las palabras no solo comunican ideas también moldean nuestra percepción. Quien repite constantemente: “no puedo”, “es imposible” o “siempre me pasa”, fortalece esa mentalidad negativa.
¿En cambio, quien se pregunta: ¿Qué puedo aprender de esto?, ¿Qué puedo hacer para mejorar esto? o ¿Cuál es el siguiente paso?, está creando una mentalidad constructiva con una actitud dispuesta.
Una actitud mental constructiva no consiste en que todo saldrá bien sin esfuerzo, ni en ignorar la realidad. Significa desarrollar la capacidad de buscar soluciones antes que excusas.
Recuerda aprendizaje antes que resentimientos y oportunidades antes que limitaciones. Con frecuencia creemos que nuestras circunstancias determinan nuestra manera de pensar, pero en muchos casos ocurre lo contrario, nuestra forma de pensar influye en cómo interpretamos las decisiones que tomamos.
Una actitud mental constructiva comienza con el lenguaje que utilizamos. También requiere asumir responsabilidades, ya que es fácil atribuir nuestros problemas a las circunstancias, a otras personas o a la mala suerte si es que existe.
Sin embargo, el crecimiento comienza cuando dejamos de concentrarnos únicamente en aquello que escapa de nuestro control y comenzamos a actuar en relación a lo que, si podemos hacer y mejorar con lo que tenemos, con quien somos y con quienes nos acompañan.
Al actuar con este entusiasmo comenzamos a vivir en más posibilidades que en limitaciones y recuerda quien se queja se bloquea.
Los hábitos diarios desempeñan un papel fundamental debido a que una mentalidad constructiva se fortalece con la lectura, escritura, el aprendizaje continuo, el cuidado de la salud física, el descanso, la gratitud y el relacionarnos con personas que nos ayudan a crecer, ya que el actuar en relación a lo que podemos aportar constructivamente nos hace actuar con más entusiasmo y más enfoque en lo que podemos mejorar.
De la misma manera, el exceso de negatividad, las comparaciones constantes y el consumo indiscriminado de información pesimista pueden debilitar nuestra capacidad para mantener una perspectiva constructiva.
La actitud también se refleja en la forma en que enfrentamos los errores, ya que equivocarse no define a una persona, pero negarse a aprender de los errores si puede limitar su desarrollo. Una actitud mental constructiva no elimina los problemas, pero transforma la manera de enfrentarlos. Cada experiencia puede convertirse en una fuente de conocimiento si estamos dispuestos a reflexionar con humildad.
En conclusión, debemos hacernos la pregunta: ¿Hoy alimento una mentalidad que construye o una que limita? Porque una mentalidad constructiva no espera un futuro mejor para comenzar a cambiar, sino que comienza aquí y ahora actuando en relación a lo que puede mejorar con pensamientos positivos, decisiones intencionadas y con acción relacionada a lo que podemos aportar constructivamente.

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