Pitágoras

Una mujer compró unos cosméticos muy caros, pues le dijeron que la harían verse varios años más joven. Luego de ponérselos, se dirigió a su esposo:
—Cielo, dime la verdad, ¿qué edad represento?
El marido la miró detenidamente, y contestó:
—A juzgar por tu piel, 20 años; por tu pelo, 18, y por tu figura, veinticinco.
— ¡Oh, adulador! —exclamó ella, complacida.
—Espera —interrumpió el hombre—, todavía no los sumo.