¿Homicida a los 18, qué nos pasa?

Ya sabe cómo comunicarse con sus hijos.

Por Oscar Zepeda

Mientras una familia está de luto, a quien ofrecemos nuestras más sinceras condolencias, otra familia sufre las consecuencias de ver un proceso legal donde su hijo es acusado de dos cargos por homicidio en primer grado y otro por disparar el arma de fuego.
Da escalofrío el solo hecho de pensar que hace dos o tres años estos dos chicos de Round Lake Beach probablemente aun jugaban con aparatos electrónicos, jugaban futbol en el patio de la casa o paseaban en bicicleta, ahora, uno tres metros bajo tierra y el otro sin saber lo que le espera tras posibles largos años en la cárcel.
Dos vidas destruidas desde puntos de vista diferentes, pero, la pregunta obligada, qué lleva a un jovencito a tomar el valor para agarrar un arma para quitarle la vida a otra persona, tal vez problemas familiares.
Sin duda, y me atrevo a decir, que no hemos educado bien a estos niños, que no hemos ofrecido el tiempo y el amor que requieren en el seno familiar para crecer con una fortaleza en sus pensamientos y sentimientos.
Si, suena fácil decirlo cuando tenemos dos o hasta tres trabajos para darles lo uno nunca tuvo, pues vivimos con carencias y no queremos que ellos pasen lo mismo, les damos todo lo que necesiten.
Un balazo certero en el pecho, el forense del condado de Lake dijo que esa fue la causa de la muerte, ahora plenamente identificado como Alejandro Castañeda de 19 años a manos de Yurem Mejía-Gómez de 18, ambos vecinos de la misma comunidad, y tal vez, fueron a la misma escuela.

20 minutos
Sabía usted que no es necesario estar sobre de ellos todo el día, ni vigilarlos para ver con qué compañías se juntan, solo son necesarios 20 minutos de calidad al día donde usted hable con sus hijos de frente y se comunique con ellos para conocerlos y saber qué les pasa.
Puede sonar descabellado, pero en esos 20 minutos tenemos la oportunidad de escucharlos, de entrar en su mundo, de explorarlo para poder ganarnos su confianza y ayudar en su desarrollo de jóvenes, una etapa muy complicada.
20 minutos son una eternidad en la etapa donde el: “No me toques, no me abraces, aquí me bajo, eso no me gusta, no me tomes de la mano”, se hace presente todos los días y en cualquier lugar y momento.
Vivimos en tiempos muy estresantes, ICE nos acosa por el color, nos preocupamos de todo, y en muchas de las ocasiones no les preguntamos cómo les fue al llegar de la escuela, mucho menos tener minutos de calidad con ellos.
Identifique esos minutos en su día a día, evitemos problemas que probablemente ya no podremos solucionar, puede ser demasiado tarde, digámosles buenas noches antes de ir a dormir, y si aun lo puede hacer, lea ese cuento que tanto les gusta.
Hasta la próxima y que tengan un excelente fin de semana.